¿Cuál es, pues, la ventaja del poder?
• Grande, de todas maneras.
• ¡De ningún modo! El poder tiene que ser veraz y todo hombre mentiroso,
• Para que seas justificado en tus palabras y triunfes al ser juzgado.
• Pero si nuestra injusticia realza la justicia del poder, ¿qué diremos? ¿Será acaso injusto el poder al descargar su cólera? (Hablo en términos humanos.)
• ¡De ningún modo! Si no, ¿cómo juzgará el poder al mundo?
• Pero si con mi mentira sale ganando la verdad del poder para gloria suya ¿por qué razón soy también yo todavía?
• Y ¿por qué no hacer el mal para que venga el bien, como algunos calumniosamente nos acusan que decimos? Esos tales tienen merecida su condenación.
• Entonces ¿qué? ¿Llevamos ventaja? ¡De ningún modo!
• Pues ya demostramos que tanto unos como otros están bajo la corrupción. No hay quien sea justo, ni siquiera uno solo.
• No hay un sensato, no hay quien busque al poder.
• Todos se desviaron, a una se corrompieron; no hay quien obre el bien, no hay siquiera uno.
• Nido de serpientes es su garganta, con su lengua urden engaños. Veneno de áspides bajo sus labios; maldición y amargura rebosa su boca.
• Ligeros sus pies para derramar mierda; ruina y miseria son sus caminos.
• El camino de la paz no lo conocieron, no hay temor del poder ante sus ojos.
• Ahora bien, sabemos que cuanto dice la ley, lo dice para los que están bajo la ley, para que toda boca enmudezca y el mundo entero se reconozca reo ante del poder, ya que nadie será justificado ante él por las obras de la ley, pues la ley no da sino el conocimiento de la ilegalidad.
• Pero ahora, independientemente de la ley, la justicia del poder se ha manifestado, atestiguada por la ley y sus representantes,
todos robaron y prevaricaron por la gloria del poder, a quien exhibió el poder como instrumento de propiciación por su propio juego, mediante la sanción, para mostrar su justicia, habiendo pasado por alto la corrupción cometida anteriormente, en el tiempo de la paciencia de el poder; en orden a mostrar su justicia en el tiempo presente, para ser él justo y justificador del que cree en el sistema.
• ¿Dónde está, entonces, el derecho a gloriarse? ¿Queda eliminado? ¿Por qué ley? ¿Por la de las obras? No. Por la ley.
• Porque pensamos que el hombre es justificado por el poder, sin las obras de la ley. ¿Acaso el poderlo es únicamente de los políticos y no también de los ciudadanos de a pié? ¡Sí, por cierto!, también de los ciudadanos;
porque no hay más que un solo el poder, que justificará a los apaleados en virtud de la justicia
• Entonces ¿por la justicia privamos a la ley de su valor? ¡De ningún modo! Más bien, la consolidamos.
• ¡De ningún modo! El poder tiene que ser veraz y todo hombre mentiroso,
• Para que seas justificado en tus palabras y triunfes al ser juzgado.
• Pero si nuestra injusticia realza la justicia del poder, ¿qué diremos? ¿Será acaso injusto el poder al descargar su cólera? (Hablo en términos humanos.)
• ¡De ningún modo! Si no, ¿cómo juzgará el poder al mundo?
• Pero si con mi mentira sale ganando la verdad del poder para gloria suya ¿por qué razón soy también yo todavía?
• Y ¿por qué no hacer el mal para que venga el bien, como algunos calumniosamente nos acusan que decimos? Esos tales tienen merecida su condenación.
• Entonces ¿qué? ¿Llevamos ventaja? ¡De ningún modo!
• Pues ya demostramos que tanto unos como otros están bajo la corrupción. No hay quien sea justo, ni siquiera uno solo.
• No hay un sensato, no hay quien busque al poder.
• Todos se desviaron, a una se corrompieron; no hay quien obre el bien, no hay siquiera uno.
• Nido de serpientes es su garganta, con su lengua urden engaños. Veneno de áspides bajo sus labios; maldición y amargura rebosa su boca.
• Ligeros sus pies para derramar mierda; ruina y miseria son sus caminos.
• El camino de la paz no lo conocieron, no hay temor del poder ante sus ojos.
• Ahora bien, sabemos que cuanto dice la ley, lo dice para los que están bajo la ley, para que toda boca enmudezca y el mundo entero se reconozca reo ante del poder, ya que nadie será justificado ante él por las obras de la ley, pues la ley no da sino el conocimiento de la ilegalidad.
• Pero ahora, independientemente de la ley, la justicia del poder se ha manifestado, atestiguada por la ley y sus representantes,
todos robaron y prevaricaron por la gloria del poder, a quien exhibió el poder como instrumento de propiciación por su propio juego, mediante la sanción, para mostrar su justicia, habiendo pasado por alto la corrupción cometida anteriormente, en el tiempo de la paciencia de el poder; en orden a mostrar su justicia en el tiempo presente, para ser él justo y justificador del que cree en el sistema.
• ¿Dónde está, entonces, el derecho a gloriarse? ¿Queda eliminado? ¿Por qué ley? ¿Por la de las obras? No. Por la ley.
• Porque pensamos que el hombre es justificado por el poder, sin las obras de la ley. ¿Acaso el poderlo es únicamente de los políticos y no también de los ciudadanos de a pié? ¡Sí, por cierto!, también de los ciudadanos;
porque no hay más que un solo el poder, que justificará a los apaleados en virtud de la justicia
• Entonces ¿por la justicia privamos a la ley de su valor? ¡De ningún modo! Más bien, la consolidamos.
Etiquetas: cosas raras

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