Hace unos años cuando las cosas me iban bien, decidí vender mi pequeña empresa, era todo mi patrimonio pero lo vendí porque creo que no era mi función, no creía y que mi misión fuese enriquecerme de otros y por eso lo cedí, ¿Por cuánto? No, por nada, no quería ser una carga ni impedimento, para nadie, y a partir de ese momento viviría de mi mujer y mis 2 hijos que lo ganaban aceptablemente, individualmente cada uno una miseria pero entre los 3 vivimos bien los 4 y ya tenemos unos ahorrillos.
Ahora, por la crisis uno de mis hijos, el pequeño se ha quedado en el paro y claro eso nos obliga a hacer algunas reestructuraciones.
Mi mujer opina que ahorremos, por si la cosa se pone mas turbia.
Mi hijo mayor que usemos el dinero para pagarle unos cursos que le ayuden a encontrar un trabajo nuevo.
Mi hijo pequeño opina que le prestemos el dinero para montar un pequeño negocio.
Pero yo que lo veo de otra perspectiva (no desde el vil metal), ya tengo la solución, tenemos en casa pendiente un montón de chapucillas que hasta ahora hacíamos entre todos como podíamos, y ahora nos las vamos a quitar todas porque voy a contratar a mi hijo menor durante un año para hacerlas, aunque como es mi hijo le vamos a hacer un contrato justo aunque se coma todos los ahorros, y fijaros si el contrato será bueno, que mi mujer y mi otro hijo están penando dejar sus trabajos para que yo los contrate. Y con un poco de suerte, dentro de un año la crisis habrá terminado gracias al trabajo que yo he creado.
Por supuesto que como patrón voy a ser exigente, no hombre que sea productivo no, que le diga a todos sus amigos lo buen padre que soy.
p.d. como el dinero de los ahorros lo tengo comprometido, voy a pedir un préstamo para sacar un seguro privado y otros beneficios que seguro que ayudan a levantar la moral en estos tiempos que corren.
Etiquetas: crisis, trabajo